Guía de controles antilavado para agregadores de pago 2026

Tabla de contenidos


Asamep lanza guía para controles antilavado 2026

  • Asamep presentó una guía para elaborar manuales internos de prevención de PLD/FT en agregadores de pago.
  • El documento se desarrolló con acompañamiento técnico de Banco de México y la CNBV.
  • Más de 30 empresas afiliadas —cerca de 90% del volumen del sector— se sumaron a un esquema de autorregulación.
  • La guía busca homologar mejores prácticas, con enfoque basado en riesgos y adaptado a la operación de los agregadores.
Indicador clave (México) Cifra reportada ¿Por qué importa para la guía?
Empresas afiliadas que se sumaron al esquema Más de 30 Señala adopción amplia dentro del gremio, no un esfuerzo aislado.
Cobertura aproximada del volumen del sector (agregadores) Cerca de 90% A mayor cobertura, mayor probabilidad de estandarizar prácticas en el mercado.
Participación en terminales punto de venta (TPV) Más de 78% Muestra el peso operativo de los agregadores en la aceptación de pagos.
Total de TPV instaladas en el país (referencia) 6.3 millones Dimensiona la escala sobre la que impactan los controles internos.

Presentación de la guía de Asamep

La Asociación de Agregadores de Medios de Pago (Asamep) presentó una guía dirigida a un actor que se volvió central en la digitalización del comercio mexicano: los agregadores de pago. El documento —orientado a la elaboración de manuales internos— se enfoca en la prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT).

El nombre formal del instrumento refleja su ambición operativa: Guía para la elaboración del “Manual de Políticas, Medidas, Criterios y Procedimientos Internos para la Prevención de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y Financiamiento al Terrorismo”. En términos prácticos, el objetivo es que las empresas del sector cuenten con un marco homogéneo para diseñar políticas, controles y procesos que reduzcan vulnerabilidades, sin perder de vista la naturaleza digital y de alto volumen de su actividad.

Referencia común para PLD/FT

  • Qué es: una referencia para que los agregadores elaboren (o actualicen) su manual interno de PLD/FT con criterios y procedimientos comparables.
  • A quién aplica: a agregadores de medios de pago (por ejemplo, quienes afilian comercios y administran aceptación de pagos), especialmente los agremiados a Asamep.
  • Qué problema busca resolver: evitar que cada empresa “invente” su propio estándar desde cero y reducir brechas de control en un sector de alto volumen y operación digital.

La iniciativa no surge en el vacío. Asamep la enmarca como respuesta al crecimiento de los agregadores en México y al peso que han ganado en la aceptación de pagos. Con datos de Banco de México citados por la asociación, los agregadores administran más de 78% de las 6.3 millones de terminales punto de venta instaladas en el país. Ese alcance, sostiene el gremio, obliga a fortalecer controles “de manera proporcional” para proteger al sistema financiero y comercial.

La presentación también subrayó un elemento de contexto social: en México, poco menos de la mitad de la población adulta tiene acceso a un producto financiero. En ese escenario, el crecimiento de los pagos digitales convive con retos de inclusión y con la necesidad de preservar la integridad del sistema. Para Asamep, reforzar mecanismos de prevención es condición para que la expansión del sector se traduzca en un ecosistema más seguro.

Colaboración con autoridades financieras

Uno de los rasgos distintivos de la guía es su acompañamiento técnico institucional. Asamep informó que el documento fue desarrollado con apoyo de Banco de México (Banxico) y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Participación institucional y especialistas clave
Participación reportada en el desarrollo y presentación (según Asamep y lo difundido por CNBV):

  • Acompañamiento técnico institucional: Banco de México (Banxico) y Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
  • Presentación del manual: encabezada por Juan Carlos Viramontes.
  • CNBV: participación de su presidente, Ángel Cabrera Mendoza (mencionado en publicación en X).
  • Banxico: presencia de Othón Moreno.
  • Asamep: presencia de Carlos Rojero, director general.
  • Especialistas en cumplimiento: Yoliztli Gutiérrez, socia de Y&G Consultores, expuso contenido, alcance y metodología.

Más allá de los nombres, el mensaje implícito es relevante: el sector buscó construir un estándar con interlocución directa con autoridades que observan el sistema de pagos y su estabilidad. En un mercado donde los agregadores no están sujetos a la normativa de PLD/FT aplicable a la banca u otros sectores regulados, el acompañamiento técnico funciona como un puente: no sustituye obligaciones legales, pero sí orienta el diseño de controles hacia prácticas consistentes con expectativas supervisoras y con estándares internacionales.

La guía, en ese sentido, se presenta como un instrumento de coordinación: industria y autoridades alinean criterios sobre riesgos, operación y controles, sin que ello implique —al menos por lo reportado— un cambio inmediato en el marco obligatorio aplicable a los agregadores. La apuesta es preventiva: elevar el piso de cumplimiento antes de que el crecimiento del sector, por sí solo, amplifique vulnerabilidades.

Estrategia de autorregulación en el sector de pagos digitales

Asamep sitúa la guía dentro de una estrategia más amplia: autorregulación. La iniciativa comenzó en septiembre de 2025 como un esfuerzo del gremio para reforzar prácticas en materia de PLD/FT. Desde entonces, más de 30 empresas afiliadas —que concentran cerca de 90% de las transacciones procesadas por los agregadores— se sumaron a un esquema de autorregulación.

El dato de cobertura es clave porque sugiere un intento de evitar un problema típico de los códigos voluntarios: la adopción parcial. Si la mayoría del volumen del sector se alinea en torno a un estándar, el incentivo reputacional y operativo para cumplir aumenta, y la presión de pares puede convertirse en un mecanismo informal de disciplina.

Autorregulación: beneficios y límites
Autorregulación (guía voluntaria): lo que suele ganar y lo que puede perder

  • A favor: acelera la adopción de controles sin esperar cambios normativos; crea un “lenguaje común” entre empresas; facilita que el sector eleve el piso de prácticas cuando hay alta concentración de volumen.
  • En contra / límites: puede haber implementación desigual (especialmente si cambian prioridades internas); sin métricas compartidas o revisiones, el estándar puede quedarse en papel; el crecimiento rápido puede rebasar procesos si no se actualizan.
  • Cuándo puede fallar: cuando el onboarding y el monitoreo no se sostienen con evidencia (registros) o cuando no hay responsables internos claros para operar el manual día a día.

La autorregulación, además, se plantea como respuesta a una característica estructural del mercado: los agregadores no están sujetos a la normativa de PLD/FT aplicable a la banca u otros sectores regulados, ni están obligados a contar con figuras formales como oficiales de cumplimiento. En ese vacío relativo, la guía busca ofrecer un marco de referencia para construir controles internos, asignar responsabilidades y documentar procesos, aun cuando no exista un mandato equivalente al de instituciones financieras tradicionales.

En el fondo, la estrategia reconoce una tensión: los agregadores son infraestructura crítica para el comercio digital —por su escala en terminales y transacciones—, pero su régimen de obligaciones no es idéntico al bancario. La guía intenta cerrar parte de esa brecha mediante mejores prácticas, metodología basada en riesgos y un lenguaje común para el sector. El resultado esperado es doble: reducir exposición a operaciones ilícitas y fortalecer la confianza en el ecosistema de pagos digitales.

Objetivos de la guía para la prevención de PLD/FT

Asamep definió la guía como una herramienta para homologar mejores prácticas y fortalecer marcos internos de prevención entre sus agremiados. El objetivo central es que el documento funcione como referencia común para elaborar manuales internos de PLD/FT, elevando estándares de cumplimiento en el ecosistema mexicano de pagos digitales.

Objetivos operativos en cuatro piezas
Cómo leer los objetivos (en 4 piezas) para aterrizarlos en un manual interno
1. Homologar el “mínimo común”: definir políticas, criterios y procedimientos comparables entre agregadores (qué se hace y cómo se documenta).
2. Operar con enfoque basado en riesgos: segmentar comercios/operaciones y escalar controles cuando el perfil lo amerita.
3. Asegurar trazabilidad: que cada alta, alerta y decisión deje evidencia reconstruible (qué pasó, quién decidió, con qué información).
4. Sostener capacidades: roles definidos y capacitación continua para que el control no dependa de una sola persona.

El enfoque declarado combina tres elementos:

  1. Estándares y mejores prácticas internacionales. La guía se elaboró con base en referencias internacionales, buscando que los agregadores adopten controles comparables a los que se esperan en entornos de pagos digitales maduros, sin perder de vista el contexto local.

  2. Riesgos identificados en el mercado mexicano. El documento incorpora riesgos observados en México, lo que implica que no se trata de una traducción mecánica de modelos externos, sino de una adaptación a tipologías y vulnerabilidades locales.

  3. Metodología basada en riesgos. La guía toma en cuenta la naturaleza operativa de los agregadores, su relación con comercios afiliados y los canales digitales de aceptación. Con ello, el objetivo es que las medidas no sean uniformes por defecto, sino proporcionales al riesgo: más controles donde hay mayor exposición, y procesos más simples donde el riesgo es menor.

En términos de política pública y de integridad del sistema, Asamep conecta la guía con el tamaño del sector. Si los agregadores administran más de 78% de las terminales punto de venta, el fortalecimiento de controles internos deja de ser un asunto “interno” de cada empresa y se vuelve un componente de la seguridad del sistema de pagos en su conjunto.

Finalmente, la asociación plantea un objetivo de confianza: reforzar mecanismos de prevención como condición para que el crecimiento del sector contribuya a la integridad del sistema financiero y al desarrollo de un ecosistema de pagos más seguro, especialmente en un país con brechas de acceso a productos financieros.

Desarrollo del documento y participación de empresas

La guía se presenta como resultado de un trabajo conjunto entre industria, autoridades y especialistas. Además del acompañamiento institucional de Banxico y la CNBV, participaron firmas y organizaciones con experiencia en cumplimiento y riesgos: el despacho jurídico Y&G Consultores, K2 Integrity y White & Case. También se incorporó la perspectiva operativa de actores globales del ecosistema de pagos: Visa y Getnet aportaron su experiencia en riesgos y flujos operativos.

En la coordinación interna del sector, Asamep informó que Clip y Kushki coordinaron los grupos de trabajo encargados del desarrollo, revisión y validación técnica del documento. Este detalle es relevante porque sugiere un proceso de construcción con iteraciones: no solo redacción, sino revisión y validación técnica, lo que apunta a un intento de aterrizar recomendaciones a la realidad de operación de los agregadores.

Construcción y validación de la guía
Cómo se construyó (según lo reportado) para que no se quede en “buenas intenciones”

  • Inicio del esfuerzo gremial: septiembre de 2025.
  • Trabajo técnico y de contenido: grupos coordinados por Clip y Kushki (desarrollo, revisión y validación técnica).
  • Acompañamiento institucional: Banxico y CNBV.
  • Aportes especializados: Y&G Consultores, K2 Integrity y White & Case.
  • Aterrizaje operativo (redes/flujo de pagos): experiencia compartida por Visa y Getnet.
  • Salida pública: presentación de la guía en 2026.

La cronología también aporta contexto. La estrategia nació en septiembre de 2025; la presentación pública de la guía ocurre en 2026. En ese periodo, el gremio consolidó la adhesión de más de 30 empresas y articuló un documento que busca ser utilizable como plantilla o referencia para manuales internos. La participación de especialistas externos y de actores con experiencia en redes de pago sugiere que el documento no se limita a principios generales, sino que intenta traducirlos en criterios y procedimientos.

En un sector donde no existe obligación de contar con oficiales de cumplimiento, el proceso de desarrollo cobra un peso adicional: la guía puede funcionar como “andamiaje” para empresas con distintos niveles de madurez en controles, ayudándoles a estructurar responsabilidades, procesos y evidencia documental. La participación amplia también puede facilitar que el estándar sea aceptado como lenguaje común, reduciendo fricciones entre agregadores, comercios afiliados y contrapartes del sistema financiero.

Riesgos identificados en el mercado mexicano

La guía se elaboró, según Asamep, con base en estándares internacionales y en riesgos identificados en el mercado mexicano. Aunque el detalle de tipologías no se enumeró públicamente en la información disponible, el enfoque descrito por la asociación apunta a vulnerabilidades asociadas a la operación digital, a la intermediación entre comercios y entidades financieras, y al alto volumen de transacciones.

Riesgos Clave en Agregadores
Riesgos típicos a vigilar en agregadores (traducción operativa de lo “identificado en el mercado”)

  • Onboarding/KYB débil: altas con documentación incompleta, identidades no verificadas o beneficiarios finales poco claros.
  • Segmentación de riesgo insuficiente: tratar igual a comercios de perfiles muy distintos (giro, volumen, geografía, canal).
  • Monitoreo transaccional con puntos ciegos: alertas que no capturan cambios abruptos de comportamiento o patrones repetitivos.
  • Trazabilidad incompleta: no poder reconstruir por qué se aprobó un alta o cómo se atendió una alerta.
  • Listas restrictivas sin reglas claras: consultas esporádicas, falsos positivos sin resolución documentada o falta de re-screening.
  • Capacitación intermitente: equipos comerciales/operativos sin criterios comunes para escalar señales de riesgo.

Los agregadores operan como puente entre comercios afiliados y el sistema de pagos. Esa posición puede abrir espacios de riesgo si el alta de comercios (onboarding) no es robusta, si el monitoreo transaccional no detecta patrones inusuales o si no existe trazabilidad suficiente para reconstruir operaciones. Por eso, la guía dice considerar la naturaleza operativa de los agregadores, su relación con comercios afiliados y los canales digitales de aceptación.

El contexto de inclusión financiera también aparece como un factor de entorno. Asamep subraya que en México poco menos de la mitad de la población adulta tiene acceso a un producto financiero. En un país con brechas de acceso, el crecimiento de los pagos digitales puede incorporar a nuevos comercios y usuarios con distintos niveles de formalidad y documentación, lo que vuelve más importante un enfoque basado en riesgos: no todos los perfiles requieren el mismo nivel de controles, pero sí una metodología consistente para decidir cuándo escalar medidas.

Otro elemento estructural es el marco regulatorio aplicable. Asamep remarca que los agregadores no están sujetos a la normativa de PLD/FT aplicable a la banca u otros sectores regulados, ni están obligados a contar con oficiales de cumplimiento. Esa diferencia puede traducirse en heterogeneidad de prácticas: empresas con controles avanzados conviven con otras con capacidades más limitadas. La guía intenta reducir esa dispersión mediante un estándar común.

En suma, el riesgo no se presenta solo como amenaza criminal, sino como combinación de escala, digitalización, diversidad de comercios afiliados y asimetrías en capacidades internas. La guía busca responder a ese mapa con controles que sean aplicables a la operación real de los agregadores y que puedan sostenerse con evidencia y procedimientos.

Características principales de la guía

La guía de Asamep se concibe como un marco práctico para que los agregadores elaboren manuales internos de PLD/FT con un enfoque homogéneo. El documento incorpora una metodología basada en riesgos y toma en cuenta la operación típica del sector: alta de comercios, aceptación por canales digitales, procesamiento de transacciones y relación con contrapartes del sistema de pagos.

Ciclo diario de control operativo
Ciclo resumido de control (para convertir la guía en operación diaria)
1) Alta del comercio → recabar/validar información y asignar nivel de riesgo.
2) Screening → verificación contra listas restrictivas (y reglas para resolver coincidencias).
3) Monitoreo → alertas por patrones inusuales y revisión con criterios definidos.
4) Documentación → registrar decisiones, evidencia y resultados (alta/alertas/acciones).
5) Capacitación → entrenar equipos y actualizar criterios conforme cambian riesgos.
6) Mejora continua → ajustar umbrales, reglas y procesos según hallazgos y operación.

A partir de lo reportado sobre su contenido y alcance, las características principales se agrupan en seis ejes: debida diligencia, monitoreo, verificación contra listas, documentación y trazabilidad, capacitación y autorregulación voluntaria. En conjunto, estos componentes buscan cubrir el ciclo completo: desde quién entra a la red del agregador, cómo se comporta transaccionalmente, qué señales de alerta se revisan, cómo se documenta y quién sostiene el sistema con entrenamiento y responsabilidades internas.

El énfasis en “homologar” no implica uniformidad ciega. La guía se apoya en una lógica de proporcionalidad: controles más intensos donde el riesgo lo amerita. Esto es especialmente relevante en un sector que administra una parte mayoritaria de las terminales punto de venta del país y que, por su escala, requiere procesos replicables y auditables.

Protocolos de debida diligencia

La guía impulsa protocolos de debida diligencia orientados a la realidad de los agregadores: su relación con comercios afiliados y la necesidad de entender quién opera detrás de una cuenta o terminal. En un modelo donde el agregador habilita aceptación de pagos a gran escala, la debida diligencia funciona como primera barrera para reducir exposición a operaciones con recursos de procedencia ilícita o a esquemas de financiamiento al terrorismo.

El enfoque descrito es basado en riesgos. Esto implica que el alta y la evaluación de un comercio no se tratan como un trámite uniforme, sino como un proceso que puede escalar según el perfil. La guía, al estar diseñada para manuales internos, busca que cada empresa traduzca esa lógica en criterios: qué información se solicita, cómo se valida, cuándo se requiere un nivel reforzado de revisión y qué señales obligan a re-evaluar un alta ya aprobada.

La debida diligencia también se conecta con la “naturaleza operativa” del sector: canales digitales de aceptación y volumen. En la práctica, esto exige procesos que puedan ejecutarse de forma consistente y documentada, sin frenar innecesariamente la incorporación de comercios legítimos. El objetivo no es solo cumplir, sino sostener un crecimiento ordenado del ecosistema.

La guía sugiere —por su propia estructura— que la debida diligencia debe quedar institucionalizada: roles definidos, procedimientos internos y evidencia de decisiones. Así, el control no depende de una persona, sino de un sistema.

Monitoreo de transacciones

El monitoreo de transacciones aparece como un pilar para detectar patrones inusuales en un entorno de pagos digitales de alto volumen. La guía recomienda implementar mecanismos capaces de identificar comportamientos atípicos y generar alertas para revisión, con una lógica de actualización continua frente a riesgos emergentes.

En el contexto de los agregadores, el monitoreo no se limita a observar montos aislados. La operación digital permite analizar patrones: frecuencia, recurrencia, cambios abruptos en el comportamiento de un comercio, o combinaciones que, bajo una metodología basada en riesgos, ameriten una revisión más profunda. La guía busca que estas prácticas se integren en manuales internos, de modo que el monitoreo sea un proceso formal y repetible.

El énfasis en canales digitales de aceptación también sugiere que el monitoreo debe adaptarse a la forma en que se originan y procesan pagos: terminales punto de venta administradas por agregadores, flujos operativos con comercios afiliados y la intermediación con el sistema financiero. En ese sentido, la guía pretende alinear controles con la operación real, evitando modelos pensados exclusivamente para banca tradicional.

Además, el monitoreo se vincula con la trazabilidad: detectar es insuficiente si no se puede reconstruir qué ocurrió, por qué se generó una alerta y qué decisión se tomó. Por eso, el monitoreo se entiende como parte de un circuito: señalamiento, análisis, documentación y, cuando corresponda, escalamiento interno.

Verificación contra listas restrictivas

La guía recomienda la verificación contra listas restrictivas como parte de los controles internos. En términos operativos, esto implica revisar a comercios y/o personas relacionadas contra listados relevantes —nacionales o internacionales— para reducir el riesgo de vinculación con sujetos sancionados o de alto riesgo.

Este componente se vuelve especialmente importante en un sector que crece rápido y que incorpora a miles de comercios a través de procesos digitales. La verificación contra listas funciona como filtro adicional a la debida diligencia documental: incluso si un comercio presenta información aparentemente completa, el cruce contra listas puede revelar señales que ameriten medidas reforzadas o rechazo.

La guía, al buscar homologar prácticas, apunta a que este control no sea discrecional ni esporádico. La lógica de manual interno sugiere definir: qué listas se consultan, con qué periodicidad, qué coincidencias se consideran relevantes, cómo se resuelven falsos positivos y quién autoriza decisiones en casos sensibles.

La estandarización de este proceso es clave para evitar brechas entre empresas. La verificación contra listas, además, se integra naturalmente con el monitoreo: no solo importa quién entra, sino cómo se comporta y si aparecen nuevas señales con el tiempo.

Documentación y trazabilidad

La guía pone énfasis en documentación y trazabilidad como condiciones para que los controles sean verificables y sostenibles. En prevención de PLD/FT, la capacidad de demostrar qué se hizo —y por qué— es tan importante como el control mismo. Por eso, el documento busca que los agregadores incorporen prácticas de registro que permitan reconstruir decisiones y operaciones.

En el ciclo de vida de un comercio afiliado, la trazabilidad abarca desde el alta (qué información se recabó, cómo se validó, qué nivel de riesgo se asignó) hasta el monitoreo (qué alertas se generaron, qué análisis se realizó, qué resultado tuvo). En un ecosistema digital, donde el volumen puede ser masivo, la documentación debe ser sistemática para no depender de memoria institucional o de procesos manuales frágiles.

La guía, al ser una referencia para manuales internos, sugiere que cada empresa defina criterios claros: qué se documenta, dónde se resguarda, quién tiene acceso, cómo se asegura integridad de registros y cómo se atienden requerimientos internos o externos. Esto es particularmente relevante si se considera que los agregadores administran una porción mayoritaria de terminales punto de venta del país: la escala vuelve indispensable la estandarización.

La trazabilidad también protege al propio sector en términos reputacionales y operativos. Ante cuestionamientos o revisiones, contar con evidencia ordenada reduce incertidumbre y permite responder con precisión. En suma, documentar no es burocracia: es parte del control.

Capacitación y desarrollo de capacidades

La guía incorpora la capacitación como un componente necesario para que los controles no se queden en papel. En prevención de PLD/FT, los procedimientos requieren personas capaces de ejecutarlos: entender señales de riesgo, aplicar criterios de debida diligencia, interpretar alertas de monitoreo y documentar decisiones de forma consistente.

En el caso de los agregadores, la capacitación se vuelve más relevante por dos razones. Primero, porque el conocimiento debe distribuirse en equipos y procesos. Segundo, porque la operación digital y de alto volumen exige que áreas comerciales, operativas y de riesgo compartan un lenguaje común para evitar que el crecimiento erosione controles.

La guía, al buscar homologar mejores prácticas, apunta a que la capacitación sea continua y no un evento aislado. Esto incluye actualizarse frente a riesgos emergentes y reforzar criterios internos conforme evoluciona la operación. También sugiere un enfoque práctico: entrenar sobre flujos operativos reales, no solo sobre conceptos generales.

El desarrollo de capacidades, además, se conecta con la autorregulación: si el estándar es voluntario, su efectividad depende de que las empresas inviertan en sostenerlo. Capacitar es una forma concreta de convertir un compromiso gremial en ejecución diaria.

Autorregulación voluntaria

La guía se inserta explícitamente en un esquema de autorregulación voluntaria. La autorregulación tiene dos caras. Por un lado, permite avanzar rápido: el sector define un estándar, lo adapta a su operación y lo implementa sin esperar cambios normativos. Por otro, su eficacia depende de disciplina interna y de la consistencia entre participantes. La guía busca reducir ese riesgo mediante homologación: un marco común que facilite comparar prácticas y elevar el piso.

El acompañamiento técnico de Banxico y CNBV refuerza la credibilidad del esfuerzo, aunque no lo convierte en mandato. En la práctica,


Este análisis se elaboró desde la perspectiva editorial de PagoonlineMexico (blog de Sofia Cruz), enfocada en pagos digitales en México y en la lectura práctica de iniciativas de autorregulación y controles PLD/FT en el ecosistema de agregadores.

Este texto se basa en información pública disponible sobre la guía y su presentación en 2026 a la fecha de redacción. Algunos detalles operativos pueden variar entre empresas o no estar publicados de forma completa. El marco regulatorio y las prácticas del sector pueden cambiar con el tiempo, por lo que podrían producirse actualizaciones.

Scroll al inicio