SPEI: La evolución de las transferencias en México 2026

Tabla de contenidos


SPEI podría superar a tarjetas como método de pago

SPEI liderará pagos cotidianos 2026

  • Qué se está proyectando: Banxico anticipa que al cierre de 2026 el volumen de operaciones de SPEI superará al de las tarjetas de crédito y débito.
  • Qué significa “volumen” aquí: se refiere a número de transacciones (frecuencia/hábito), no al monto total.
  • Por qué importa: si el “pago cotidiano” se mide por cuántas veces la gente paga, el cruce en operaciones sugiere que la transferencia deja de ser un canal complementario y se vuelve el riel principal para pagos digitales del día a día.

El auge de SPEI en el sistema de pagos mexicano

En México, el debate ya no es si los pagos digitales crecerán, sino qué riel dominará la vida cotidiana. El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), desarrollado y operado por el Banco de México (Banxico), se perfila como el gran ganador: el banco central anticipa que, al cierre de 2026, el volumen de operaciones de SPEI superará al de las tarjetas de crédito y débito.

En este artículo, “volumen” se usa en el sentido de cantidad de operaciones (no del monto total), porque es el indicador que suele emplearse para medir hábito y frecuencia de uso. Sería un hito a 22 años de su creación, y una señal de que la transferencia dejó de ser “la alternativa” para convertirse en un hábito.

SPEI nació en 2004 como una infraestructura para transferencias interbancarias y, con el tiempo, se volvió un mecanismo de uso masivo. Hoy convive con otras herramientas impulsadas por Banxico —CoDi y DiMo— que buscan simplificar pagos y transferencias electrónicas. En conjunto, estas soluciones han empujado una transición: del pago con plástico en terminal, al pago de cuenta a cuenta, desde el celular, con acreditación casi inmediata.

Capas de pago sobre SPEI

  • SPEI (2004): riel de transferencias interbancarias operado por Banxico; hoy se usa tanto para P2P como para cobros y pagos cotidianos.
  • CoDi: pagos con QR que “empaquetan” la transferencia para que se sienta como un pago rápido en punto de venta.
  • DiMo: transferencias asociadas al número de celular, pensadas para reducir fricción (menos datos largos) y facilitar el uso.
  • Cómo encajan: CoDi y DiMo funcionan como “capas de experiencia” sobre el riel de transferencias, empujando adopción sin cambiar la lógica base: dinero de cuenta a cuenta.

La narrativa de esta transformación se sostiene en dos ideas: velocidad y costo. En la práctica, SPEI opera 24/7 y liquida transferencias casi al instante, lo que lo vuelve atractivo para personas que necesitan pagar renta, servicios, dividir cuentas o enviar dinero; y para negocios que quieren ver reflejado el cobro sin esperar cortes, conciliaciones o procesos propios de otros medios.

La empresa Sistema de Transferencias y Pagos (STP) —un actor relevante del ecosistema— resume el momento como una consolidación. En palabras de Jaime Márquez Poo, Director Ejecutivo de Nuevos Negocios en STP:

“Que SPEI pueda superar a las tarjetas no es una sorpresa, es el resultado de casi 22 años construyendo un riel de pagos instantáneo, seguro y prácticamente sin costo. Nos encontramos ante la consolidación de la transferencia, que deja de ser una opción secundaria para erigirse como el nuevo estándar para mover dinero en Mèxico”.
Jaime Márquez Poo, Director Ejecutivo de Nuevos Negocios en STP.

El punto de fondo es que el sistema de pagos mexicano se está reordenando alrededor de la transferencia inmediata. Y si Banxico acierta en su previsión, 2026 quedará como el año en que SPEI dejó de competir “contra” las tarjetas para, simplemente, rebasarlas en volumen.

Crecimiento de las transferencias en 2025

El salto de SPEI no se explica solo por percepción: hay cifras que dimensionan el cambio.

Sobre las cifras citadas: cuando se mencionan proyecciones o tendencias, se atribuyen a Banxico y a comunicados/estimaciones difundidas por actores del ecosistema como STP; los conteos de tarjetas y contratos se atribuyen a CNBV; y las participaciones de pagos inmediatos provienen de estimaciones de ACI Worldwide. Esta distinción ayuda a separar datos administrativos de proyecciones y estimaciones de mercado. En 2025 se registraron 7,300 millones de transferencias por un monto cercano a 600 billones de pesos, de acuerdo con STP al citar tendencias y estimaciones alineadas con Banxico. El dato es relevante por dos razones: el volumen (miles de millones de operaciones) y el valor (cientos de billones de pesos), que muestran que SPEI no es únicamente un canal para “paguitos”, sino un riel por el que circula una parte enorme del dinero que se mueve en el país.

Año Transferencias SPEI (operaciones) Monto total (MXN) Variación anual (operaciones) Fuente/nota
2024 ~5.34 mil millones ~438 billones +36.8% Cifras retomadas de Banxico/ecosistema (referencias públicas)
2025 7,300 millones ~600 billones +36.8% STP citando tendencias/estimaciones alineadas con Banxico
2026 (proy.) >8.5 mil millones >700 billones ~+16% Proyección/estimación (no dato administrativo)

En términos de dinámica, el crecimiento también es acelerado. Entre 2024 y 2025, el número de transferencias aumentó 36.8%, según el recuento de fuentes que retoman datos de Banxico y el ecosistema. Ese ritmo ayuda a entender por qué el banco central se atreve a proyectar un rebase frente a tarjetas: cuando una infraestructura crece a doble dígito alto, el punto de cruce llega rápido, sobre todo si el uso de tarjetas se estanca o crece a menor velocidad.

Este crecimiento se alimenta de casos de uso que se multiplican. SPEI se usa para transferencias entre personas (P2P), pagos a proveedores, cobros de servicios, y transacciones entre empresas. La lógica es simple: si el dinero llega “casi inmediato”, el usuario percibe control; si además el costo para el usuario final suele ser bajo o nulo, la fricción cae. En un país donde la rapidez y la certeza del pago importan —por ejemplo, para pequeños negocios que viven del flujo diario—, la promesa de acreditación inmediata se vuelve un incentivo poderoso.

También hay un componente de diseño institucional. Banxico no solo opera SPEI; además ha impulsado herramientas para “bajar” la complejidad de la transferencia. CoDi (pagos con QR) y DiMo (transferencias asociadas al número móvil) apuntan a reducir barreras típicas: el intercambio de CLABE, la captura de datos largos o el miedo al error. En otras palabras, el crecimiento de 2025 no es un accidente: es el resultado de una infraestructura madura y de una estrategia para hacerla más usable.

Descripción de gráfico sugerido (data_viz): una línea de tiempo 2024–2026 con el número de transferencias SPEI (en miles de millones) y una anotación del salto 2024→2025 (+36.8%), más una marca de “proyección de rebase” al cierre de 2026.

Adopción de pagos digitales por empresas

La adopción empresarial es el otro motor que explica por qué SPEI se acerca al “trono” de las tarjetas. STP reporta que al menos 78% de las compañías formales que operan en México han adoptado pagos digitales como forma de transacción. Ese porcentaje es clave porque sugiere que la aceptación ya no está limitada a grandes cadenas o a sectores altamente bancarizados: el pago digital se volvió parte del funcionamiento normal de una mayoría de empresas formales.

Para un negocio, aceptar transferencias puede ser más directo que depender de pagos en terminal. La transferencia cuenta a cuenta reduce pasos: no siempre requiere contratar o administrar una terminal punto de venta, y evita ciertos costos asociados a la aceptación de tarjetas. En el día a día, esto se traduce en una preferencia por cobros que se reflejan rápido y que son fáciles de conciliar, sobre todo cuando el negocio opera con márgenes ajustados.

Proceso de Cobro y Conciliación
1) Define el “momento de cobro”: mostrador, entrega a domicilio, servicio profesional. Decide si cobrarás por CLABE/tarjeta, QR (CoDi) o número móvil (DiMo).
2) Estandariza el dato de pago: un solo QR impreso o un mensaje plantilla con cuenta/beneficiario. Checkpoint: el cliente debe ver nombre del beneficiario antes de enviar.
3) Confirma acreditación: acuerda una regla simple (“se libera producto/servicio cuando aparece acreditado”). Checkpoint: captura comprobante y folio para rastreo interno.
4) Conciliación diaria: separa ventas por canal (SPEI/efectivo/tarjeta) y cruza contra estado de cuenta. Checkpoint: identifica pagos “pendientes” (enviados por el cliente pero no acreditados).
5) Devoluciones y errores: define cómo actuar si el cliente se equivoca de monto o referencia. Checkpoint: ten un flujo claro para reembolsos (y registra la operación) para evitar fricción.
6) Seguridad operativa: limita quién puede cambiar cuentas/QR en el negocio y revisa intentos de fraude (comprobantes falsos). Checkpoint: cambios de cuenta solo con doble verificación interna.

La adopción empresarial también se explica por el cambio de hábitos del consumidor. Si más personas usan SPEI de manera regular, los comercios tienen incentivos para ofrecerlo como opción. Es un círculo de retroalimentación: más usuarios empujan más aceptación; más aceptación normaliza el uso y atrae a nuevos usuarios. En ese proceso, herramientas como CoDi y DiMo funcionan como “puentes” para que el pago por transferencia se parezca más a la experiencia de pagar con tarjeta: rápido, simple, sin fricción.

Hay otro elemento: la competencia dentro del sistema financiero. Si SPEI gana terreno, las instituciones financieras —bancos y participantes del ecosistema— se ven obligadas a adaptarse a nuevos hábitos de pago. La nota de fondo es que el negocio de pagos no se limita a emitir tarjetas; también pasa por ofrecer experiencias digitales robustas, seguras y fáciles de usar para transferir y cobrar.

En este contexto, la adopción del 78% en empresas formales no significa que el efectivo desaparezca ni que todos los comercios cobren igual. Pero sí marca un umbral: el pago digital dejó de ser “innovación” para convertirse en infraestructura cotidiana. Y cuando eso ocurre, el crecimiento de SPEI deja de depender de campañas o modas; se sostiene por la operación diaria de miles de negocios.

Comparativa entre SPEI y tarjetas de crédito

La comparación entre SPEI y tarjetas no es un duelo de “mejor vs peor”, sino de usos, costos y alcance. Banxico prevé que SPEI supere en volumen de operaciones a tarjetas de crédito y débito al cierre de 2026. Eso no implica que las tarjetas desaparezcan, pero sí que el centro de gravedad del pago digital se movería hacia la transferencia inmediata.

En el terreno de la penetración, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) reporta 46.2 millones de tarjetas de crédito en México, además de 302 millones de contratos de captación (que incluyen productos asociados a tarjetas de débito y cuentas de ahorro). Es decir: el plástico sigue siendo masivo en términos de emisión y contratos. Sin embargo, la masividad no siempre se traduce en uso cotidiano para pagos; parte de las tarjetas —en especial débito— se usan como instrumento de retiro o como cuenta de nómina, no necesariamente como medio de pago principal.

SPEI, por su parte, se apalanca en la cuenta bancaria y el teléfono. Fuentes del ecosistema estiman que 73.5 millones de adultos usan SPEI, lo que sugiere una base amplia dentro de la población bancarizada. Además, más de 60% de la población bancarizada lo utilizó de manera regular. Esa regularidad es el indicador más importante: no basta con “tener acceso”, hay que usarlo.

Criterio SPEI (transferencia inmediata) Tarjeta (débito/crédito)
Velocidad de acreditación Casi inmediata (24/7) Autorización inmediata; liquidación/abono al comercio depende del adquirente y cortes
Costos típicos para el comercio Puede ser bajo o nulo según esquema; no requiere terminal Comisiones por aceptación y operación; requiere terminal/adquirencia
Experiencia en punto de venta Muy buena con QR/DiMo; variable si es captura manual Muy estandarizada donde hay terminal
Devoluciones/contracargos No opera como “contracargo” estándar; depende de acuerdos y procesos Contracargos y disputas forman parte del esquema de tarjetas
Rol del crédito No otorga crédito por sí mismo Crédito (en tarjeta de crédito) y financiamiento/meses
Aceptación en microcomercio Alta donde hay cuenta y conectividad; puede ser informal (transferencia directa) Alta donde hay terminal; limitada en microcomercio sin POS

En costos y aceptación, el incentivo para comercios es evidente: aceptar transferencias puede evitar comisiones y complejidades asociadas a la aceptación de tarjetas en terminal. Por eso, STP destaca que 78% de empresas formales ya adoptó pagos digitales, y en el ecosistema se observa que la aceptación de transferencias puede ser incluso más extendida que la disponibilidad de terminales punto de venta en ciertos segmentos.

Pero las tarjetas conservan ventajas: son un instrumento de crédito (en el caso de las tarjetas de crédito) y ofrecen una experiencia de pago estandarizada en comercios con terminal. Además, los bancos con mayor presencia en tarjetas —BBVA, Banamex y Santander— tienen escala y capilaridad para sostener su relevancia. Según CNBV, BBVA lidera con 11.9 millones de tarjetas de crédito, seguido de Banamex con 10.1 millones y Santander con 3.8 millones.

En síntesis: SPEI compite por ser el riel dominante del pago digital cotidiano; las tarjetas mantienen su papel como instrumento de crédito y como estándar en comercios con terminal. El rebase proyectado por Banxico sería, sobre todo, un cambio de volumen y hábito: más pagos “cuenta a cuenta” que “tarjeta a comercio”.

Impacto de SPEI en la población bancarizada

El avance de SPEI se entiende mejor cuando se mira desde el usuario bancarizado. Al cierre de 2025, más de 60% de la población bancarizada en México utilizó SPEI de manera regular, según STP. Ese dato sugiere que la transferencia inmediata ya no es una herramienta ocasional, sino un comportamiento recurrente: pagar, cobrar, enviar dinero y resolver transacciones sin efectivo ni terminal.

La regularidad importa porque cambia la relación con el dinero. Cuando una persona se acostumbra a transferir en segundos, el efectivo pierde parte de su ventaja práctica. Aun así, el efectivo sigue siendo dominante en compras pequeñas: se reporta que 85% de las personas usa efectivo para compras de 500 pesos o menos. Esto marca un límite claro: la digitalización avanza, pero convive con hábitos arraigados y con realidades de aceptación en microcomercios e informalidad.

Equilibrios clave en SPEI y CoDi

  • Hábito vs. “ticket pequeño”: que >60% de la población bancarizada use SPEI regularmente convive con que el efectivo siga dominando compras de $500 o menos; el cambio es real, pero no homogéneo.
  • Rapidez vs. resolución de disputas: la transferencia es rápida, pero cuando hay error (monto, cuenta, comprobante falso) la solución suele depender de procesos del banco/usuario/comercio, no de un esquema estandarizado como el de tarjetas.
  • Inclusión vs. brecha digital: SPEI se apoya en cuenta + conectividad; donde faltan smartphone o internet confiable, el efectivo mantiene ventaja.
  • Simplicidad vs. seguridad: CoDi/DiMo reducen fricción, pero la masificación eleva el valor de educar al usuario (verificar beneficiario, no confiar solo en capturas, cuidar datos).

También hay una brecha generacional. La adopción de pagos electrónicos es cinco veces mayor entre usuarios jóvenes que entre adultos mayores, de acuerdo con estimaciones del ecosistema. Eso anticipa un efecto de arrastre: conforme los grupos más jóvenes ganen peso en el consumo y en la actividad económica, el uso de transferencias y pagos digitales tenderá a crecer.

El impacto en la población bancarizada también se relaciona con la simplificación. CoDi y DiMo fueron creadas por Banxico para reducir barreras: hacer más fácil pagar con QR o transferir usando el número móvil, en lugar de depender de datos largos. En la práctica, estas herramientas funcionan como “interfaces” que acercan SPEI a personas que quizá ya tienen cuenta, pero no se sienten cómodas con la transferencia tradicional.

Sin embargo, el avance no es uniforme. Persisten barreras de acceso digital: no todos tienen smartphone o conectividad confiable, especialmente en zonas rurales o comunidades marginadas. A eso se suma la alfabetización financiera y digital: entender cómo transferir, cómo verificar datos y cómo protegerse ante fraudes es parte del costo de adopción. En la medida en que el sistema se masifica, la seguridad y la educación del usuario se vuelven tan importantes como la infraestructura.

En conjunto, SPEI está redefiniendo la experiencia de pago de la población bancarizada: más inmediatez, más transferencias, menos dependencia del plástico para ciertas transacciones. Pero el efectivo sigue siendo un competidor fuerte en el “ticket pequeño”, y la inclusión digital sigue siendo el gran reto para que el cambio sea realmente transversal.

Evolución de las tarjetas de crédito en México

Las tarjetas no están en retirada por falta de presencia: siguen siendo un pilar del sistema financiero. La CNBV contabiliza 46.2 millones de tarjetas de crédito en el país, una cifra que muestra la escala del producto. Además, existen 302 millones de contratos de captación, que incluyen productos asociados a tarjetas de débito y cuentas de ahorro. Es decir, la infraestructura bancaria basada en cuentas y tarjetas sigue siendo masiva y, en muchos casos, es la puerta de entrada a la bancarización.

En el mercado de tarjetas de crédito, la concentración por emisor también es clara. BBVA encabeza con 11.9 millones de plásticos; Banamex le sigue con 10.1 millones; y Santander registra 3.8 millones. Estos bancos tienen una base instalada que les permite sostener programas, redes de aceptación y estrategias de fidelidad. En términos de negocio, las tarjetas no solo son un medio de pago: son un producto de crédito, con todo lo que implica en evaluación, líneas, riesgo y relación de largo plazo con el cliente.

Base instalada y concentración bancaria

  • Escala vigente (CNBV): 46.2 millones de tarjetas de crédito y 302 millones de contratos de captación (incluye débito/cuentas).
  • Concentración por emisor (CNBV): BBVA (11.9M), Banamex (10.1M), Santander (3.8M).
  • Lectura práctica: aun si SPEI rebasa en operaciones, la base instalada de tarjetas sigue siendo grande; su fortaleza se sostiene especialmente donde el crédito y la aceptación en terminal son determinantes.

Pero el reto para las tarjetas no es su existencia, sino su centralidad como método de pago cotidiano. En el ecosistema se observa que una parte de los tarjetahabientes —en particular de débito— no usa el plástico para pagar, sino para retirar efectivo o recibir depósitos de nómina. Esa diferencia entre “tener tarjeta” y “pagar con tarjeta” abre espacio para que SPEI crezca en volumen, incluso si el número de tarjetas emitidas se mantiene alto.

Además, si SPEI se consolida como riel de pagos instantáneo y de bajo costo, las instituciones financieras enfrentan presión para adaptarse. La nota periodística lo plantea con claridad: si las transferencias ganan terreno, las tarjetas podrían perder presencia relativa, obligando a bancos y jugadores del sistema a responder a nuevos hábitos. Esa respuesta puede tomar varias formas: mejorar la experiencia de pago digital, integrar transferencias en flujos de cobro, o competir en servicios de valor agregado alrededor del pago.

En este escenario, las tarjetas evolucionan hacia un rol más especializado: crédito, financiamiento y compras donde la aceptación en terminal sigue siendo la norma. Mientras tanto, SPEI empuja hacia un mundo donde pagar es transferir. El resultado no necesariamente es un “ganador único”, sino una redistribución de usos: más transferencias para pagos cotidianos y entre personas; tarjetas sosteniendo su relevancia donde el crédito y la estandarización pesan más.

Perspectivas futuras para SPEI y pagos digitales

La proyección de Banxico —SPEI superando a tarjetas en volumen al cierre de 2026— funciona como un parteaguas, pero no como punto final. La pregunta relevante es qué tan lejos puede llegar el pago inmediato en México y qué condiciones deben cumplirse para que el crecimiento sea sostenible.

En el corto plazo, el impulso viene de la integración de herramientas. CoDi y DiMo, creadas por Banxico, buscan facilitar transferencias y atraer a más usuarios, reduciendo fricciones y barreras de uso. En paralelo, el mercado observa que la adopción de pagos inmediatos ya es significativa: ACI Worldwide estima que 8.3% de todos los pagos en México se realizan a través de sistemas de pago inmediato como SPEI, y que esa proporción podría subir a 12.9% para 2028 conforme avance la adopción de DiMo y CoDi. La lectura es clara: el crecimiento no se detiene en 2026; hay una trayectoria hacia 2028.

Claves del futuro de SPEI
Cómo leer el futuro de SPEI (2026–2028) en 5 ejes
1) Adopción (personas y comercios): si el cruce en operaciones se confirma, el siguiente paso es que más pagos de “mostrador” migren a QR/DiMo.
2) Inclusión (conectividad y habilidades): el crecimiento será más rápido donde haya smartphone/internet y educación digital; más lento donde la brecha digital sea mayor.
3) Seguridad y confianza: a mayor volumen, más intentos de fraude; la experiencia debe incluir verificación clara del beneficiario y mejores prácticas del usuario/comercio.
4) Microcomercio e informalidad: el “último kilómetro” se juega en tickets pequeños y comercios sin terminal; ahí compiten SPEI y efectivo.
5) Pagos internacionales: si se abaratan y aceleran transferencias transfronterizas, el valor de un riel inmediato podría ampliarse más allá del mercado doméstico.
Nota de vigencia: proyecciones (Banxico) y estimaciones de participación (ACI Worldwide) describen tendencias con información pública disponible al momento; pueden ajustarse conforme cambien adopción, regulación y condiciones del mercado.

Pero el futuro no depende solo de tecnología. Hay retos estructurales: la brecha digital (acceso a smartphone e internet), la educación financiera y la seguridad. A medida que crecen las transferencias, también crecen los riesgos de fraude y la necesidad de fortalecer prácticas de ciberseguridad y protección de datos. La confianza del usuario es un activo frágil: un sistema rápido y barato puede perder tracción si la percepción de riesgo se dispara.

También está el tema de la aceptación en microcomercios e informalidad. Aunque 78% de empresas formales ya adoptó pagos digitales, una parte importante de la economía cotidiana se mueve en efectivo, especialmente en compras pequeñas. Esto muestra que el “último kilómetro” del pago digital no se resuelve solo con infraestructura bancaria: requiere conectividad, incentivos y experiencias simples para el comercio más pequeño.

Finalmente, hay una frontera que asoma: los pagos internacionales. Mientras SPEI ha logrado inmediatez doméstica, las transferencias internacionales suelen ser más lentas y costosas, lo que abre un espacio de innovación futura. Si México logra extender la lógica de pagos inmediatos a flujos transfronterizos, el impacto podría ser relevante para personas y negocios que dependen de envíos y cobros fuera del país.

En suma, el futuro de SPEI parece encaminado a consolidarlo como columna vertebral del pago digital mexicano. Pero su expansión plena dependerá de que el ecosistema —Banxico, bancos, empresas y usuarios— resuelva inclusión digital, seguridad y adopción en el comercio de menor escala.

Transformación del Ecosistema de Pagos

Si 2026 confirma el pronóstico de Banxico, el cambio será más cultural que tecnológico: pagar en México se parecerá cada vez más a “enviar dinero” que a “pasar una tarjeta”. SPEI, con 22 años de evolución, se habrá convertido en el riel dominante por volumen, y herramientas como CoDi y DiMo habrán empujado la experiencia hacia la simplicidad.

En ese nuevo ecosistema, los bancos y participantes del sistema de pagos tendrán que competir menos por “emitir más plástico” y más por ofrecer mejores experiencias digitales: transferencias más fáciles, cobros más claros, conciliación más rápida y seguridad más robusta. La adopción empresarial (78% de compañías formales con pagos digitales) sugiere que el mercado ya se está acomodando a esa realidad.

Retos y Oportunidades para la Inclusión Financiera

El avance de SPEI abre oportunidades de inclusión, pero también exhibe límites. Que más de 60% de la población bancarizada use SPEI regularmente es un logro; sin embargo, el efectivo sigue dominando en compras pequeñas (500 pesos o menos) y la brecha digital sigue frenando la adopción en ciertos territorios y grupos.

El reto es doble: ampliar el acceso (conectividad y dispositivos) y fortalecer capacidades (educación financiera y digital), sin descuidar la seguridad. Si el ecosistema logra reducir fricciones y aumentar confianza, SPEI no solo puede superar a las tarjetas en volumen: puede convertirse en el estándar cotidiano para mover dinero en México, con un impacto directo en cómo compran, venden y cobran millones de personas.

Este análisis se elaboró desde la óptica de PagoonlineMexico (blog de Sofia Cruz), enfocada en pagos digitales en México, priorizando métricas públicas (Banxico y CNBV) y cifras atribuidas a participantes del ecosistema (como STP) para describir tendencias de adopción y uso.

Este texto se basa en información pública y estimaciones citadas disponibles al momento de su redacción. Las proyecciones y participaciones mencionadas pueden variar conforme cambien la adopción, la regulación y la infraestructura. Para decisiones operativas, conviene contrastar con los datos más recientes de Banxico y la CNBV y con la realidad de tus clientes y comercios.

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